1932. Setenta y ocho años después de su estreno, esta obra de Tod Browning sigue siendo uno de los filmes más radicales y extremos jamás rodados. Y lo es porque la mezcla de morbo y compasión que provoca la visión de su elenco, integrado en su mayoría por auténticos "fenómenos" de feria, permanece intacta. La historia es de sobra conocida: el enano de un circo ambulante se enamora de la bella pero perversa trapecista, y ésta planea casarse con él para luego, en complicidad con su forzudo amante, asesinarlo y quedarse con sus ahorros. La película tuvo ya problemas desde el mismo momento del rodaje. Ni Jean Harlow ni Mirna Loy, las actrices previstas por la Metro Godwyn Mayer para encarnar a la trapecista quisieron codearse con la bola de "fenómenos" que formaban el reparto. Finalizada la filmación, el estudio obligó a Browning a eliminar algunas de las escenas más crudas, entre ellas la que evidenciaba que los Freaks en su sangrienta (pero comprensible) venganza habían castrado al forzudo. Luego, una vez estrenada la película, las reacciones de la crítica (imbuida de un moralismo que hoy nos resulta cuando menos hipócrita) fueron tan negativas que la Metro la retiró de los cines tras solo dos semanas de exhibición. En algunos países ni siquiera llegó a estrenarse, como en Inglaterra, cuya exhibición no se autorizó hasta 1963. Y así, Freaks, dormitó durante años en un almacen de la Metro hasta que un avispado empresario llamado Dwyne Esper compró los derechos de la película para exhibirla en las ferias ambulantes. Paradojicamente, el filme se reencontraba en este circuito vergonzante con el espíritu y el mundillo que lo habían inspirado. Finalmente, en los años 70, Freaks alcanzó el estátus de filme de culto lo que propicio su regreso a los circuitos oficiales, con reestrenos en Filmotecas y salas de Arte y Ensayo de todo el mundo.
Arquitectonicamente creando, formando, diseñando, dibujando la libertad de mi pensamiento...
25 de diciembre de 2010
Cine Prohibido "FREAKS"
1932. Setenta y ocho años después de su estreno, esta obra de Tod Browning sigue siendo uno de los filmes más radicales y extremos jamás rodados. Y lo es porque la mezcla de morbo y compasión que provoca la visión de su elenco, integrado en su mayoría por auténticos "fenómenos" de feria, permanece intacta. La historia es de sobra conocida: el enano de un circo ambulante se enamora de la bella pero perversa trapecista, y ésta planea casarse con él para luego, en complicidad con su forzudo amante, asesinarlo y quedarse con sus ahorros. La película tuvo ya problemas desde el mismo momento del rodaje. Ni Jean Harlow ni Mirna Loy, las actrices previstas por la Metro Godwyn Mayer para encarnar a la trapecista quisieron codearse con la bola de "fenómenos" que formaban el reparto. Finalizada la filmación, el estudio obligó a Browning a eliminar algunas de las escenas más crudas, entre ellas la que evidenciaba que los Freaks en su sangrienta (pero comprensible) venganza habían castrado al forzudo. Luego, una vez estrenada la película, las reacciones de la crítica (imbuida de un moralismo que hoy nos resulta cuando menos hipócrita) fueron tan negativas que la Metro la retiró de los cines tras solo dos semanas de exhibición. En algunos países ni siquiera llegó a estrenarse, como en Inglaterra, cuya exhibición no se autorizó hasta 1963. Y así, Freaks, dormitó durante años en un almacen de la Metro hasta que un avispado empresario llamado Dwyne Esper compró los derechos de la película para exhibirla en las ferias ambulantes. Paradojicamente, el filme se reencontraba en este circuito vergonzante con el espíritu y el mundillo que lo habían inspirado. Finalmente, en los años 70, Freaks alcanzó el estátus de filme de culto lo que propicio su regreso a los circuitos oficiales, con reestrenos en Filmotecas y salas de Arte y Ensayo de todo el mundo.
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